¿Cómo convivir con una persona con Alzheimer?

El Alzheimer es la enfermedad que representa la causa más frecuente de trastornos cognitivos y demencias en mayores de 65 años. La enfermedad presenta una evolución lenta pero progresiva en la que van disminuyendo las capacidades que los pacientes tienen para desenvolverse de forma autónoma en su día a día.

Estas dificultades funcionales vienen determinadas por la presencia de déficits cognitivos, (problemas de memoria, razonamiento, orientación), conductuales, (huída, deambulación, agitación) y motores que provocan que las personas que sufren de Alzheimer requieran la supervisión inicial y la asistencia final de un cuidador.

Cómo convivir con una persona con Alzheimer

Cuidar a una persona con Alzheimer supone estar vigilante las 24 horas del día. Debemos tener en cuenta que afrontar la enfermedad supone un cambio adaptativo de las familias y tiene una especial incidencia sobre la persona que va a ejercer el papel de cuidadora principal. Las familias, los cuidadores y cuidadoras modificarán sus intereses, asumirán nuevos roles o cambiarán su marco de relaciones para responder a situaciones inesperadas. Por todo ello, es importante tener una planificación previa:

  • Realizar una buena planificación cuanto antes.
  • Pensar tanto en el mantenimiento de la autonomía del paciente el mayor tiempo posible, como en prevenir el cansancio emocional y físico del cuidador.
  • Tener en cuenta los factores de sobrecarga más frecuentes, tales como la cercanía, la edad o el género del paciente.

Vivir con una persona con Alzheimer siempre va a requerir una preocupación y un estado constante de alerta. Si la persona cuenta con un cuidador externo o si un familiar adopta el rol de cuidador, debemos tener en cuenta que se abre un nuevo paradigma para todas las personas involucradas en la casa.

Pautas para facilitar la convivencia entre cuidador y paciente.

A la hora de la convivencia diaria, existen varias pautas que nos pueden ayudar a convivir con una persona que padece Alzheimer. Desde Clínica Humana os proponemos algunos hábitos y rutinas diarias relacionadas con ciertos aspectos de la convivencia para que sepáis cómo facilitar las cosas en casa:

  • Alimentación: es muy importante en los pacientes con Alzheimer, porque tienden a dejar de comer en fases avanzadas, cuando el riesgo de atragantamiento hace necesarias las comidas trituradas y el uso de espesante en los líquidos. En líneas generales no es preciso de un régimen especial de comidas: la dieta debe ser variada y la ingesta de líquidos, frecuente.
  • Baño y uso del WC: en la higiene hay que tener en cuenta que, en fases avanzadas, los pacientes se resisten a las actividades con contacto físico y pueden tener brotes de agresividad. Ante todo, en el aseo diario se debe salvaguardar la seguridad del paciente evitando el uso de estufas eléctricas, cuidar el empleo del secador y de la maquinilla de afeitar, usar preferentemente ducha con alfombras antideslizantes al igual que asideros y aprovechar el momento del baño para vigilar el estado de la piel en busca de heridas, enrojecimientos y hematomas.
  • Vestimenta: el simple hecho de escoger y ponerse la ropa puede ser frustrante. Los cuidadores deben facilitar esa tarea y conseguir que sea el paciente quien lo haga durante el mayor tiempo, a fin de mantener, en lo posible, su autonomía.
  • Descanso: dormir adecuadamente es importante para la calidad de vida del paciente y de las familias, ya que se evita el mal humor, la agresividad, la desorientación nocturna o el agotamiento del cuidador y del resto de la familia. Por ello, es fundamental mantener al paciente activo durante el día y evitar siestas muy prolongadas.
  • Ejercicio físico: moverse de forma regular mejora el flujo sanguíneo cerebral y el estado físico del paciente, reduciendo el riesgo de caídas, que son la causa principal de lesión en las personas mayores.

Desorientación en personas con Alzheimer.

La desorientación puede ser un gran problema para el cuidador y para la persona con Alzheimer. Sin duda, estos episodios de pérdida momentánea del sentido son algo que debemos tener muy en cuenta ya que una persona que padezca esta enfermedad puede llegar a desorientarse de tal manera que pueda llegar a hacerse daño a sí misma. Por esa razón, es importante evitar que la persona enferma salga sola de casa y asegurarnos de que la puerta está cerrada y el pestillo está echado. Si es necesario, podemos colgar un elemento musical encima de la puerta para darnos cuenta de si se abre.

Otro método eficaz para ayudarnos es usar pulseras o collares donde se indique que el paciente padece Alzheimer y el número de teléfono o dirección donde deben llevarle si alguien lo encuentra. En la actualidad, existen en el mercado numerosos dispositivos de monitorización y localización, como relojes u otros, que resultan muy adecuados.

Cuidar a alguien que sufre Alzheimer requiere entender que estamos en un proceso en el que la persona enferma cada vez estará peor y requerirá más de nosotros. Además hay que asumir que la pérdida de la capacidad cognitiva comporta en muchas ocasiones que la afectividad se viva de forma diferente e incluso que nuestro ser querido se olvide de quiénes somos.

Esto unido al esfuerzo físico que requiere la atención puede llevarnos a necesitar ayuda. Hay que aceptarlo y no considerar que recibir atención domiciliaria es un fracaso o una traición a nuestro ser querido si no todo lo contrario. En Clínica Humana podemos ayudarte, nuestros servicios de atención domiciliaria se especializan en cuidar a personas mayores en su propia casa tan bien como si de cuidados médicos en un hospital se trataran. Ponte en contacto con nosotros si quieres conocer más acerca de nuestros servicios.

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