¿Cómo proteger a personas mayores durante olas de calor?

Como hemos podido observar, los cambios de temperatura durante el año son cada vez más comunes a la vez que impredecibles, entre ellos las olas de calor. Puede cambiar la temperatura significativamente durante varios días e incluso semanas y después volver a la normalidad con poco margen de adaptación.

No estar bien preparados para los cambios de tiempo y especialmente para temperaturas extremas es algo que nos debería preocupar a todos, y es algo especialmente significativo a tener en cuenta a la hora de cuidar de personas mayores. A continuación, os exponemos por qué.

¿Por qué las personas mayores son especialmente vulnerables a las olas de calor?

Las personas, con el envejecimiento, se vuelven más sensibles a los cambios de temperatura por el hecho de que sus cuerpos no responden a ellos tan bien como deberían. En el caso de olas de calor, encontramos que:

●             Notan menos la sensación de calor. Como hemos dicho, sus cuerpos pierden cierta sensibilidad, y en consecuencia:

●             Sudan menos. Al no tener la capacidad de autorregulación de temperatura que el sudor aporta, su cuerpo no se puede adaptar bien al calor.

●             También notan menos la sensación de sed. La deshidratación está muy relacionada con los golpes de calor y con la regulación de la temperatura corporal cuando hace calor.

●             Varias medicaciones tienen efectos deshidratantes. Este hecho agrava el problema anterior, y hace que la deshidratación sea un problema que se tiene que vigilar más.

●             Suelen tener condiciones existentes. Con la edad, el resto del cuerpo deja de funcionar como debe, y si hay problemas de riñones o del sistema cardiovascular, se incrementa su vulnerabilidad ante olas de calor.

Por todas estas razones, es especialmente importante ayudar a los mayores cuidarse durante las olas de calor. Más abajo explicaremos cómo hacerlo, pero primero os enseñaremos a identificar algunos de los problemas causados por un exceso de calor: la insolación y el golpe de calor.

¿Qué es una insolación?

Una insolación es el aumento generalizado de la temperatura corporal al no poder regularla adecuadamente. Una complicación de ésta supondría un golpe de calor, que tiene efectos más graves. Ambos son peligrosos para las personas mayores.

¿Cuáles son los efectos de una insolación en una persona mayor?

Una insolación puede tener efectos más leves en sus inicios que se van agravando con el tiempo, la exposición al sol o a un ambiente muy caluroso. Entre estos efectos, están:

●              Alta temperatura corporal.

●             Puede haber sequedad en la piel. Síntoma de deshidratación, falta de líquidos y minerales en el cuerpo.

●             Aumento del ritmo cardíaco. Se produce en parte por un mecanismo de autorregulación de la temperatura corporal en el que algunos vasos sanguíneos se dilatan que en personas mayores puede tener efectos negativos.

●              Falta de energía y sensación excesiva de cansancio.

●             Calambres musculares.  La pérdida de líquidos y minerales que viene con la deshidratación puede tener este efecto, ya que estos minerales se encargan del funcionamiento adecuado de los músculos.

●             Dolor de cabeza. Causado tanto por la falta de líquidos como por el ritmo cardíaco alterado.

●              Confusión.

●              Mareos, náuseas e incluso vómitos.

●             Si es una insolación, suele haber mucha sudoración, tal vez en exceso que da la sensación de piel pegajosa.

●             Palidez.

●             En caso de golpe de calor, es cuando no hay sudoración y la piel se seca y adopta un color rojizo.

●             Esto puede producir quemaduras causadas por el sol.

●             En casos más graves, pérdida del conocimiento.

Vistos estos efectos, es importante actuar rápidamente para paliarlos.

¿Qué hacer en caso de insolación o golpe de calor?

 ●                                Lo primero de todo es intentar bajar la temperatura. Llevar a la persona afectada a un lugar fresco y que no esté en el sol.

●            Esto implica también aligerar la ropa. Todo lo que se pueda quitar para disminuir la sensación de calor, camisa, zapatos,… tiene que irse.

●            Utilizar un paño húmedo para refrescar zonas importantes, como son la cara, el cuello y las axilas. Estas partes son algunas por las que se pierde el calor más rápidamente.

●            Si no es un caso grave, se debe beber agua, no mucha a la vez sino ir hidratando de forma constante.

●            En situaciones más graves puede ser difícil beber agua–en este caso contactar inmediatamente con el servicio médico.

●            De la misma forma se debe contactar con urgencias si la persona pierde el conocimiento o se desmaya.

Cómo prevenir golpes de calor y problemas durante la ola de calor

Es mejor siempre prevenir que curar, y por tanto, estar preparados ante las inminentes olas de calor del verano es la prioridad en cuanto al cuidado de mayores se refiere.

Lo primero que se puede hacer es evitar la deshidratación, algo sencillo si se incorporan hábitos saludables en el día a día, que mejorarán el estado de salud general de la persona mayor y disminuirán su vulnerabilidad. Esto lo podemos hacer asegurándonos que beben la cantidad de agua adecuada cada día en incrementos, no toda a la vez, dejando siempre a la vista líquidos y recordando que vayan bebiendo aunque no tengan sed (ya que esta sensación se atenúa con la vejez).

Para asegurar que entran los líquidos suficientes, también es recomendable incluir varias frutas y verduras en la dieta diaria, ya que puede ser más fácil ingerirlos de esta forma. Tomar alcohol queda completamente desaconsejado, ya que deshidrata rápidamente.

Es importante evitar los momentos más calurosos del día, disminuyendo la exposición al sol durante esas horas y también la actividad física para que no haya sudoración excesiva.

Durante estas horas es recomendable estar en casa, donde se deben tomar medidas para mantener un ambiente fresco. Podemos lograr esto ya sea poniendo el aire acondicionado como cerrando las ventanas y persianas para que no entre el calor durante los momentos de más calor y abrirlas más cerca de la noche para que entre aire fresco. Si no se tiene aire acondicionado, un ventilador para crear una corriente de aire que llegue a la persona mayor también puede ayudar.

De la misma forma, usar ropa ligera y fresca no está de más, al igual que tomar duchas más frescas de lo habitual.

En conclusión, adaptar nuestros hábitos para facilitar el cuidado y el bienestar de las personas mayores va a ser de gran ayuda de cara a las olas de calor, ya que al ser especialmente vulnerables, todas las medidas son pocas para mantener un buen estado de salud.

Si tienes una persona mayor a tu cargo, en Clínica Humana podemos ayudarte.

Lo único que debes hacer es ponerte en contacto con nosotros, ya sea a través de nuestro teléfono (+34 971 21 71 79) o de nuestro email corporativo (info@clinicahumana.es). A través de nuestra clínica llevamos años enseñando y poniendo en contacto a familias con cuidadores expertos, capaces de cuidar día a día a personas con artritis y otro tipo de enfermedades. ¡Confía en nosotros!

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