¿Cómo duchar a una persona dependiente?

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¿Quieres saber cómo duchar a una persona dependiente? En Clínica Humana te contamos todos los secretos para la hora del baño.

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Uno de los momentos más importantes del día cuando estamos al cargo de una persona dependiente es, sin lugar a dudas, la hora del baño. Los cuidados de la higiene corporal son claves a la hora de dar calidad de vida a una persona que necesita cuidados. Se debe duchar a una persona dependiente de forma correcta y siempre teniendo en mente que se debe de mantener su estado de salud e intimidad. Gracias a una ducha realizada correctamente, conseguiremos evitar infecciones, úlceras, mal olor y picores.

En Clínica Humana nuestros cuidadores/as son expertos a la hora de los cuidados de personas dependientes. Incluso cuando toca bañarse y asearse, por eso hoy queremos explicaros cómo se debe duchar a una persona dependiente o con movilidad reducida para que en caso de que lo necesitéis, sepáis cómo hacerlo de la forma correcta.

¿Cada cuántos días se debería duchar a una persona dependiente?

Quizá esta sea la pregunta del millón. Saber con qué frecuencia duchar y bañar a una persona dependiente no es una ciencia exacta. A priori, el aseo debería de realizarse a diario para contar con una higiene perfecta, pero existen diversos factores en los que un exceso de duchas o baños pueden ser contraproducentes.

Si la persona que estamos cuidando tiene la piel muy seca, por ejemplo, se recomienda que se duche cada dos días, uno si y uno no. De esta forma conseguiremos evitar complicaciones y posibles lesiones. En casos normales o en casos donde la persona dependiente tiene una sudoración elevada es buena idea bañarse todos los días.

Además de los baños o duchas, es de vital importancia mantener rutinas con el resto del aseo corporal. Cepillarse los dientes, lavarse la cara, peinarse, etc. Estas acciones también fomentan el aseo correcto y serán buenas tanto para la autoestima como para su salud.

Pautas para duchar y asear a una persona dependiente

Cómo duchar a una persona dependiente

Ahora que sabéis con qué frecuencia duchar a una persona dependiente, desde Clínica Humana os vamos a dar todas las claves para que sepáis cómo se debe asear de forma correcta a estas personas. Os recordamos que si estáis interesados en aprender todos los cuidados para personas mayores dependientes, en nuestra web podréis encontrar nuestro curso online de cuidados.

Lo primero que debéis tener en cuenta a la hora de duchar a una persona mayor es la seguridad. Colocar en el baño o plato de ducha puntos de agarre o incluso una pequeña silla de plástico o banqueta para que se sienten no es una mala idea.

Después, la higiene debe de ser como si nos estuviésemos duchando nosotros mismos, pero quizá haya que tener en cuenta ciertos puntos como los que os explicamos a continuación:

  • Higiene completa: Hay que limpiar todas las zonas del cuerpo, pliegues incluidos.
  • Seguridad: El baño o la ducha deben ser lugares seguros para la persona dependiente. En caso de necesitarlo, utilizar gomas antideslizantes, agarraderas, etc.
  • Uso de esponja: Nada mejor que una esponja natural suave, que no irrite la piel.
  • Limpieza de pelo: Sobre todo en personas con el pelo largo, es posible que no se tenga que lavar todos los días.
  • Secado: Hay que secar todo el cuerpo con especial cuidado, evitando la humedad que puede generar hongos en la piel y aprovechando para buscar lesiones o úlceras en la piel.
  • Uso de cremas hidratantes: Si la piel de la persona no es especialmente grasa, el uso de cremas hidratantes ayudará a su higiene y a su piel.
  • Limpieza de oídos: Esta parte del cuerpo también se limpia con agua y jabón, pero intentando que no les entre agua en los oídos. Evitar los bastoncillos.
  • Limpieza Íntima: Sobre todo de la mujer, es buena idea usar geles íntimos que limpien y eviten las infecciones de orina.
  • Cuidado de los pies: Siempre hay que mantenerlos sanos y aseados. Uñas cortadas, piel hidratada y vigilar posibles durezas. En caso de necesitarlo, llamar a un podólogo.

Estas son solo algunas pautas que se deben vigilar a la hora de duchar a una persona dependiente. Pero existen muchas otras cosas que debemos vigilar después de un baño, como la tensión por ejemplo. El cambio de temperatura de la ducha, puede ser un desencadenante para que se produzca una bajada de tensión. Esto es algo que hay que vigilar siempre, y si queréis saber cómo controlar la tensión de personas mayores, os lo explicamos en Clínica Humana.

Como ya os hemos adelantado, la higiene debe ser total, igual que si nos duchásemos nosotros. Pero siempre vigilando ya que la piel y el cuerpo de una persona dependiente suelen ser más frágiles y necesita cuidados extra. Como es el caso por ejemplo, de las personas que no tienen movilidad.

¿Cómo duchar a una persona que cuenta con la movilidad reducida?

Este es otro de los posibles escenarios que tanto familiares como cuidadores pueden tener que enfrentar a la hora de cuidar a una persona dependiente. A veces, la movilidad de estas es muy reducida y o bien no pueden salir de la cama, o por el contrario deben hacerlo con ayuda en silla de ruedas.  

Tenemos que darnos cuenta de que pese a esta situación, la higiene debe ser igual de efectiva que con una persona con movilidad. Debemos ayudar a estas personas con delicadeza, evitando en todo lo posible riesgos que puedan derivar en lesiones o caídas. En estos casos, es muy común que se deba hacer una pequeña reforma del baño, adaptándolo a la situación.

En estos casos, no se recomienda lavar a la persona en cama con trapos o toallas. Una ducha íntegra es lo más recomendable. Para ello tendremos que ayudarnos de por ejemplo tablas o bancos de transferencia dentro del baño y que la persona esté lo más cómoda y segura posible. Es importante asegurarse de que todos estos artículos estén a la altura correcta y estable en la ubicación para reducir el riesgo de caídas.

Además, el uso de una silla de baño o de ducha servirá de apoyo para las personas con movilidad reducida, además de proporcionarles autonomía y seguridad. Suelen estar fabricadas en materiales de metal y plástico resistentes al agua.

Por lo demás, las pautas para el baño de estas personas con movilidad reducida son las mismas que ya os hemos descrito antes. Con el cuidado de vigilar las posturas, de que no estemos haciendo daño involuntario a la persona y vigilando que no haya lesiones, úlceras en la piel, etc.

Esperamos que estos trucos que os hemos dado desde Clínica Humana os hayan servido para saber más sobre cómo duchar a una persona dependiente, tenga o no movilidad. Esta clase de cuidados son sólo una pequeña parte de todo el trabajo que hace un cuidador a domicilio. Si tienes a tu cargo una persona con estas cualidades y quieres darle el mejor trato humano, médico y los mejores cuidados, en Clínica Humana podemos ayudarte. Buscamos entre nuestros profesionales a la persona que mejor encaje y te brindamos el mejor cuidado domiciliario. Tan solo tienes que ponerte en contacto con nosotros y en pocos días concertamos una cita.





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